Juegos eróticos: Tickling - Laura Montes
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Juegos eróticos: Tickling

Juegos eróticos: Tickling

¡Qué mejor opción que buscar a través de la risa una experiencia sexual gratificante y divertida! 🙂 

Es muy sencillo, puesto que la técnica no es otra que buscar el placer y el erotismo mediante la realización de cosquillas eróticas, muy relacionadas con la focalización sensorial, de la que ya hemos hablado, y que nos ayuda a incrementar la sensibilidad y a estimular las zonas erógenas.

¿Por qué es una buena práctica? Resulta que el mecanismo que produce la risa durante una sesión de cosquillas, de esas con movimientos descontrolados y muchas risas nerviosas, hace que se generen endorfinas a tutiplén, la llamada hormona de la felicidad y ésta activa las áreas del cerebro responsables del deseo y placer. Oh! Además, que nos brinda una oportunidad estupenda para explorar y conocer nuestro cuerpo y el de nuestra pareja sexual, aprendiendo a potenciar y disfrutar aquellas zonas mas sensibles.
Soy muy insistente con este tema, pero como siempre la comunicación es básica, cuánto mas expreses  a tu pareja lo que más te gusta, mayor placer obtendrás, por lo que anímate a decir, pedir y manifestar aquellas sensaciones que más te agradan. Tu satisfacción sexual, seguro que irá en aumento…

¿Dónde hago las cosquillas? En realidad no hay zonas del cuerpo definidas, cada persona tendrá que encontrar su propia zona erógena, aunque existen áreas corporales como el cuello, las orejas, las ingles, los muslos, el pecho o los genitales que parecen ser comunes en su estimulación sensitiva y sexual. Descubrir nuestras áreas erógenas forma parte del juego. Así que, no lo dudes y explora!

¿Cómo? Podemos comenzar con las clásicas cosquillas con los dedos para generar ese estado de risa, que además nos aporta la sensación de buen rollo o bien ser mas sutiles y acariciar con mayor delicadeza con las yemas de los dedos las zonas erógenas.
Para disfrutar de diferentes sensaciones, puedes ampliar el repertorio y utilizar todo tipo de objetos, como unas plumas, un pañuelo, un pincel, cualquiera que pienses que puede aportar nuevas y placenteras sensaciones.
Y acompañarte de otros elementos, como vendar los ojos, atar las manos, etc. Cualquier juego que se te ocurra que incremente el deseo y la diversión.
Y por supuesto: Dedícale tiempo, ganas y muchas risas! 

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